El estrés se contagia

El ESTRÉS SE CONTAGIA

 

El estrés se contagia, y en loas cerebros de las sujetos que han sido infectados se producen los mismos cambios que se observan en el individuo que lo sufre. Es lo que revela de la un reciente estudio publicado en Nature Neuroscience.  

estrés

 

Los autores  han analizado,  en un estudio con ratones, el efecto que puede producir sobre el cerebro de sus vecinos el simple contacto con un sujeto estresado. Los seres humanos, como los primates o los roedores, son animales sociales y pueden proporcionar consuelo a las personas estresadas, aliviando la incomodidad. 

 Pero este tipo de interacciones, recuerdan los autores, también puede transmitir sensaciones de estrés y malestar, por contagio.

ratón

EL EXPERIMENTO

¿Cómo sucede esto? no está del todo claro.

El equipo dirigido por Jaideep Bains de la Universidad de Calgary, realizó un experimento con pareja de ratones, hembras y machos:  consistía en retirar a  uno de los miembros de la pareja  de la jaula durante un tiempo. Se le sometía a un estrés moderado antes volver a ponerlo cerca de su pareja.

Los científicos observaron que tanto el estrés, experimentado en primera persona como el “contagiado”, aumentaba los niveles de corticoesterona, una sustancia involucrada precisamente en las respuestas al estrés.

Y hay más. “Las neuronas que controlan la respuesta del cerebro al estrés han mostrado cambios en los compañeros no estresados ​​que son idénticos a los que se ven en los animales estresados”, asevera Toni-Lee Sterley, uno de los autores de la investigación.

Desde el punto de vista etológico, un comportamiento similar es perfectamente explicable, ya que favorece las coaliciones, prepara los compañeros sin exponerlos directamente al peligro. De hecho, explican los investigadores, incluso el compañero alertado puede alertar a un tercer miembro del grupo, etc. Esta respuesta fisiológica necesita un “mediador del contagio”, una señal de alarma lanzada por el ratón estresado y percibida por el compañero.

PAPEL DE LAS FERORMONAS

Esta señal, según afirman  los investigadores, estaría representada por una feromona, una señal química liberada en el área anogenital de los ratones y recogida por el compañero cuando los ratones vuelven a la jaula.

Para que esta señal sea liberada, es necesaria la activación de algunas células en el cerebro del animal. Incluso la única exposición a estas secreciones sería suficiente, según los investigadores,  para modificar los cerebros de roedores no expuestos al estrés.

Además los científicos observaron otro comportamiento curioso: los efectos del estrés parecían reversibles, al verse atenuados por la pareja, pero sólo en las hembras.

 

Como se ha señalado, pese a las limitaciones de un estudio sobre ratones, esta investigación, podría ofrecer una explicación de por qué incluso las personas que no han experimentado en persona un trauma pueden desarrollar síntomas asociados con el mismo por la proximidad a las personas que sí lo han vivido directamente.

“Podemos comenzar a preguntarnos si las experiencias o los eventos estresantes de otras personas pueden cambiarnos de una manera que aún no comprendemos”, explica Bains. Si lo que se ha observado en ratones valiera, incluso en los seres humanos, podríamos ir aún más lejos, “Si algunos de los efectos del estrés son borrados por las interacciones sociales, pero estos beneficios se limitan a las hembras, esto podría conducir al desarrollo de enfoques personalizados para el tratamiento de los trastornos relacionados con el estrés en las personas “ añade el investigador.

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